Si hay algo que me molesta muchísimo es la gente que sabe de TODO y cuando digo TODO me refiero a TODO. Es la típica persona que tu dices: “el otro día aprobé un examen de matemáticas dificilísimo” y te responde “uuuuuhhh (siempre acompañado de ese gritito agudo) pues yo hice uno sobre física cuántica en la que me preguntaban sobre el cálculo de las reacciones hiperbólicas y supresión en los paramecios métricos exponentes”. Y te dejan cuajada.

El otro día estaba yo en un curso y hablábamos de la relajación, de los chakras y de las posturas del yoga. Yo comentaba que había oído que había posturas llamadas “el guerrero” o “la vela” (yo nunca he practicado yoga) y una que estaba allí de paso, se metió en la conversación y dijo:

-uuuuuuuuhh yo llevo practicando yoga desde hace 20 años (que yo pensé: sí, claro lo practicabas antes de inventarse), y sé hacer la postura del guerrero (y la hace), y la postura del árbol (y yo y mi compañera flipando) y la de la vela es así (y mi compi y yo ojipláticas las dos) y la del tigre (aquí se nos soltó una pequeña risita) y la de…

En ese momento, yo practiqué la de “se me están hinchando los ovarios” y le solté:

-Oye ¿y la del centollo o la del ornitorrinco?

Y como estas personas tienen que saberlo todo y no pueden quedar mal delante de nadie, en vez de reconocer que no lo sabía o simplemente decirme que no existía (bueno, no sé si existen o no) la tía, os lo juro, se inventó un ñordo depostura imitando al centollo y otra la del ornitorrinco que parecía que le estaba dando un ataque de ansiedad.

Yo la verdad no sé en qué mundo vivimos…

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