Hoy he ido a sacarme unas fotos de carnet y lo odio. Lo odio con todas mis ganas porque no sé qué cara poner. “Sonríe” me dice la fotógrafa y yo pienso “¿Cómo si no tengo motivos en este momento? Poneme una cara o cuéntame un chiste para que la risa no sea forzada”. Entonces, pones una sonrisa, la que según tu opinión, es la más bonita. Pero luego, cuando revelan las fotos, parece que tienes un tic en la cara, que acabas pareciéndote a Millán el de Martes y Trece.
Pero derepente, me ha dado por pensar en el fotógrafo, en esa pobre alma que hay al otro aldo de la cámara y que tiene que soportar esos caretos, esa gente que se pone seria y el fotógrafo le dice su frase mágica de “Sonría, por favor” y cuando abre la boca, enseña la piñata, el fotógrafo se arrepiente de lo dicho.
Y como si me hubiese leído la mente, cuando las he recogido me dice: “No has salido tan mal, no sabes la de caretos que salen…a veces ahsta les tenemos que pedir que mejor no sonrían” y yo me he quedado WTF?