Hoy he ido a sacarme unas fotos de carnet y lo odio. Lo odio con todas mis ganas porque no sé qué cara poner. “Sonríe” me dice la fotógrafa y yo pienso “¿Cómo si no tengo motivos en este momento? Poneme una cara o cuéntame un chiste para que la risa no sea forzada”. Entonces, pones una sonrisa, la que según tu opinión, es la más bonita. Pero luego, cuando revelan las fotos, parece que tienes un tic en la cara, que acabas pareciéndote a Millán el de Martes y Trece.

Pero derepente, me ha dado por pensar en el fotógrafo, en esa pobre alma que hay al otro aldo de la cámara y que tiene que soportar esos caretos, esa gente que se pone seria y el fotógrafo le dice su frase mágica de “Sonría, por favor” y cuando abre la boca, enseña la piñata, el fotógrafo se arrepiente de lo dicho.

Y como si me hubiese leído la mente, cuando las he recogido me dice: “No has salido tan mal, no sabes la de caretos que salen…a veces ahsta les tenemos que pedir que mejor no sonrían” y yo me he quedado WTF?

Sí, lo reconozco, soy una maldita maniática. Tengo rarezas, como todo el mundo y no me podéis juzgar por ello. Una de estas rarezas es que la gente ponga los dedos en mi pantalla del ordenador para señalar algo. No me gusta. Lo odio. Porque luego veo sus huellitas, su reflejo. ¿Realmente es necesario que pase su dedo por la pantalla para señalarme algo que ambos estamos viendo y/o leyendo? Y lo peor es ya cuando tienen los dedos churretosos de alguna sustancia pegajosa y aceitosa. Ahí ya no respondo de mis actos.

Otra de las cosas que me da rabia (siguiendo con la tónica de las huellitas) es que, cuando tengo las gafas puestas, alguien me diga: “Tienes algo ahí” “¿Dónde?” “En el cristal de la gafa” STOP! Ahora solo tendría dos opciones: en el cristal derecho/en el cristal izquierdo. Pues no. Sólo se le ocurre decir “espera que te lo quito yo”. ¡Pues no! Porque no es por nada pero me dejas la huella y luego la veo en el cristal, estampada como un mosquito en el parachoques de un autobús y me vuelvo loca y siento que me persigue, porque tus dedos estaban manchados de algo y no la puedo quitar con nada y entonces me las tengo que quitar y empañarlas para pasarles el trapito, que a su vez me dejará más mierda porque habrá extendido tu maldita huella al resto del cristal y cuando por fin la haya sacado de mi vida, veré las pelusitas que ha dejado el trapito y entraré en una espiral angustiosa. Así que por tu bien, no me toques las gafas.

Sé que hace tiempo que no escribo en el blog, pero el destino ha querido que me mantenga ocupada con mi nueva empresa casi 24 horas al día. Sin embargo, he sacado un huequito para escribir, para escribiros a vosotros.

Cuando hago balance de cómo me ha ido el año (sea cual sea) no pienso si ha sido amargo, pienso que ha sido dulce porque si he tenido algún contratiempo (que no me gusta llamarlo catástrofe) pienso que sólo ha sido una piedrecita en el camino y que sólo tengo que saltar por encima para olvidarme de ella, que sólo ha sido un pequeño bachecito para ponerme a prueba.

Por otro lado, tampoco sería nada sin ti. Sabes que te quiero más que a nada en este mundo y que juntos hacemos mejor equipo, más incluso que cuando Favre jugaba en los Packers jaja. Eres lo más bonito que me ha pasado en la vida.

Tampoco podría dejar atrás a mis tuiterianos queridos todos y en especial:

  • @cosechadel66: tus palabras son siempre fuente de inspiración y me has demostrado ser una persona con principios y coherente. Te admiro.
  • @bomarzo: por estar siempre en el gtalk y echarnos unas risas. Siempre positivo!
  • @mediotic: porque aunque hablemos poco con un par de gritos garruleros lo decimos todo
  • @auberon39: gracias por todo, por estar siempre en la brecha (ten cuidado con lo que deseas ;) )
  • @ogeid66: gracias por toda la ayuda que me has brindado. Queda visto para día las alemjitas en el Oteiza :)
  • @aserrano1971: gracias por echarme un cable en mis momentos de delirium tremens informáticos!
  • @albalopez: por sus retuiteos de ferrero rocher y borracheras de cola cao jajaja
  • @amvito: siempre sabes cómo hacer que suelte una carcajada.¡Qué rulen esas fotos!

Y gracias también a todos los demás que sois tantos pero sabéis quiénes sois!! LOVE YA’ALL!!

Como últimamente no escribo mucho y tampoco estoy muy inspirada, en vez de escribir una sarta de chorradas como hago siempre, os dejo un vídeo de una receta estupenda de Navidad. ¡Que la disfrutéis!

Iba yo el otro día por el metro de Bilbao, observando el paisaje subterráneo y con la cara pegada a la ventanilla en un intento de no respirar los viruses del resto de cerdos que tosían o bostezaban o estornudaban sin ponerse la mano en la cabeza. Y yo diciendo: “Por dios, que llegue ya mi parada. Qué asco, qué ascoooooo…..encima huele fatal” ¿Qué haces en esos momentos? ¿Te levantas descaradamente y te vas a otro asiento? ¿Le das un pescozón para que se comporte de forma civilizada?.

Por fin, la vocecilla de la mujer orgásmica que anuncia las paradas dijo: Indautxu. Y cual resorte, salté del asiento, pero para mi sorpresa el gorrino empedernido, raudo y veloz, se levantó antes y se dirigió a la puerta (mierda, mierda) y yo detrás. En la parada hay dos salidas y como si la ley de Murphy hubiese decidido joderme el día, salió por Dr. Areilza. Genial. Subimos las escaleras,: él delante y yo detrás. Tose. Me muevo a la derecha en un intento de no quedar en la trayectoria de los viruses. Tose otra vez y ahora con la intención de librarse de algún proyectil que tenía tascado en la garganta. me muevo a la derecha. Estornuda. Joder, me voy a la otra cancela. Ahora toca escaleras automáticas y él delante. ¡Joder! ¡Me está vacilando! Vuelve a estornudar. ¿A dónde voy ya subida en las escaleras mecánicas? Opto por poner cara de asco y taparme la boca y hacer pequeños movimientos en aras, de nuevo, de calcular a dónde habrán caído los bichitos y esquivarlos.  Por fin salimos de la estación y le miro con cara de asesina y apunto estuve de darle el beso de la muerte, pero sería una estupidez por mi parte porque el objetivo era librarme del contagio no provocarlo.

Pues bien, asqueroso, si estás leyendo esto, que sepas que he estad varios días chunga…como te vuelva a ver espero que estés vacunado.

Hay un hecho científicamente probado que entre la población (al menos española), que demuestra que  cuando llevamos un tiempo dentro de un vehículo con música, acabamos cantando. Todo transcurre con normalidad hasta que llega un punto en la letra de la canción en el que

1)Nos equivocamos
2) No sabemos seguir la letra

El ser humano ha desarrollado para estos casos la habilidad del “pseudo-karaoke” y con ejemplos vas a ser más fácil entenderlo:

  • Ejemplo 1:

(Suena en la radio: y yo sigo aquí, esperándote y que tu dulce boca ruede por mi piel) A lo que es sujeto reacciona así:
-Uhhh la Paulinaaa me encantaaaa (sube el volumen de la radio y karaokea así:) Y yo sigooo aquíi, ninoninoniii por mi piel

  • Ejemplo 2:

-Uhhhh la Paulina me encantaaaa (hace movimiento rítmico con el cuerpo y mueve los labios como que sabe la canción) pieeel

  • Ejemplo 3:

-Uhhh la Paulinaaaa me encantaaaa. Y yo sigo aquíii, esperándoteee y que tus DULCES MANOS rueden por mi piel
(Este es un caso problemático porque, como estás cantando a pleno pulmón, quedas fatal cuando no aciertas la letra.)

  • Ejemplo 4:

-Uhhh la Paulinaaa me encantaaaaa (varios segundos antes de que empieza la letra te pones a berrear) y yo sigo aquíiii, ah no, que todavía no es, jeje

  • Ejemplo 5:

-Uhhh la Paulinaaa me encantaaaa. Y yo sigo aquíiii (no te acuerdas de lo que sigue) ¡anda! y ese nuevo edificio que han construido ahí? pieeeel

  • Ejemplo 6:

-Uhhhh la Paulinaaaa, me encantaaaaa. (Conductor y viajero van cantando al unísono) y yo sigoooo (“Aquí” dejas que lo diga el conductor porque no sabes cómo sigue la letra) esperandoteee y que tu (miras de reojo al conductor a ver si sigue cantando e intentas leerle los labios) pieeel.

¿Os ha pasado esto alguna vez?

En esta vida existen 2 tipos de personas que me ponen muy nerviosa: los que terminan las frases por ti o los que lo dejan a medias

-Pues el otro día, paseaba por la Gran Vía y vi…

-A un mendigo

-No, a mi vecina la que

-Se compró un Lexus gris que siempre estaba aparcado encima de la acera

-No, la que tiene un hijo que va con mi prima a clase y que está estudiando

-Medicina en el campus de Vizcaya

-No, el que está en Barcelona, que se fue allí y que tuvo que buscar

-Piso, pero que en las Ramblas era muy caro

-No, residencia

¿De verdad se puede seguir el hilo de la conversación? Que llegas al final de la conversación hablando de la mutación genética de los hongos de charca. Pero por si eso fuera poco, existen estas otras que no acaban la frase, que hacen que inclines la cabeza hacia delante con los ojos muy abiertos y las cejas enarcadas y las manos en posición de plegaria en un intento de decirle: arranca, joder, arranca

-Sí, el lunes me llamó mi madre por teléfono…pero es más bonito el morado… y claro no quiso salir a la calle (piensa el final de la frase) ¡pero chica, que no eres la única! (su mirada se distrae) y ahí que tuve que ir yo que el coche no tenía…(tú pensando, gasolina, joder gasolina, pero si decides acabar la frase por ella, resulta que puedes caer en la espiral de terminarle las frases, desviar el tema y no saber por dónde te da el aire).

Y claro al final acabas por poner el modo automático: asentir cada cierto tiempo mientras tu cerebro procesa algo así como “miau,miaumiau…blau,blau…” ¿Y a vosotros, os pasa esto?

Si algo cortocircuitea mi lógica es ese afán de las personas por tener una enfermedad. Me explico. Según mi lógica, estar enfermo de algo significa estar jodido y con lo cual nadie quiere estar malo. Sin embargo, todo el mundo chulea de sus enfermedades. Me explico:

- ¡Hola Natalia!

-¡Hola guapa! ¿Qué tal?

-Bien, hace dos días que salí del hospital. Me han operado de juanetes.

-¿De juanetes? Uhhhhh, a mi me operaron el año pasado y los tenía tan grandes, tan grandes que casi me tienen que amputar los dedos. Y después me detectaron un quiste en el píloro y me lo tuvieron que extraer.

Claro, a ver quién es el chulo que supera la operación de un quiste en el píloro y lo más alucinante de todo es que están orgullosos! Habrán estado puteados, 3 meses ingresados en el hospital medio moribundos y lo hay que se bajan los pantalones para enseñarte la cicatriz!

-¡Mira, mira! Aquí es donde al médico se le enganchó el bisturí y me tuvieron que coser 3 veces.

Esta gente me da náuseas…¿Os ha pasado alguna evz una situación como esta?

Si hay algo que me molesta muchísimo es la gente que sabe de TODO y cuando digo TODO me refiero a TODO. Es la típica persona que tu dices: “el otro día aprobé un examen de matemáticas dificilísimo” y te responde “uuuuuhhh (siempre acompañado de ese gritito agudo) pues yo hice uno sobre física cuántica en la que me preguntaban sobre el cálculo de las reacciones hiperbólicas y supresión en los paramecios métricos exponentes”. Y te dejan cuajada.

El otro día estaba yo en un curso y hablábamos de la relajación, de los chakras y de las posturas del yoga. Yo comentaba que había oído que había posturas llamadas “el guerrero” o “la vela” (yo nunca he practicado yoga) y una que estaba allí de paso, se metió en la conversación y dijo:

-uuuuuuuuhh yo llevo practicando yoga desde hace 20 años (que yo pensé: sí, claro lo practicabas antes de inventarse), y sé hacer la postura del guerrero (y la hace), y la postura del árbol (y yo y mi compañera flipando) y la de la vela es así (y mi compi y yo ojipláticas las dos) y la del tigre (aquí se nos soltó una pequeña risita) y la de…

En ese momento, yo practiqué la de “se me están hinchando los ovarios” y le solté:

-Oye ¿y la del centollo o la del ornitorrinco?

Y como estas personas tienen que saberlo todo y no pueden quedar mal delante de nadie, en vez de reconocer que no lo sabía o simplemente decirme que no existía (bueno, no sé si existen o no) la tía, os lo juro, se inventó un ñordo depostura imitando al centollo y otra la del ornitorrinco que parecía que le estaba dando un ataque de ansiedad.

Yo la verdad no sé en qué mundo vivimos…

El otro día alguien en Twitter (por favor si lees este post manifiéstate para que pueda darte las gracias por inspirarme) dijo que se le había caído por primera vez el iPhone al suelo y yo, en ese momento, me dije: “fijo que cuando lo ha recogido, lo ha soplado”.

Y es que todo lo que se nos cae al suelo, lo soplamos: se nos cae un boli, lo soplamos. Se nos cae el bolso lo soplamos ( o lo sacudimos), se nos cae el móvil y se nos hace pedazos y queda inservible: da igual, en un intento desesperado por reanimarlo, soplamos, pero no lo sacudimos, no vaya a ser que salga un trozo disparado en forma de proyectil. Que se nos cae el abuelo al suelo, soplamos, pero de la risa, porque somos unos cabronazos. Que se nos cae la cara de vergüenza, soplamos, del bochorno que pasamos. Que se nos cae una maceta en la cabeza, nos sacudimos pero lamentablemente, no llegamos a soplar.

¿A ti también te pasa esto? ¡Déjame tu comentario!

P.D.: el teléfono se le cayó al apañero @aserrano1971, tu incidente hizo que llegase mi musa! Gracias!

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